miércoles, abril 15, 2009

El seductor que nunca creí llegar a ser

En estos últimos años he tomado conciencia de que sólo mi absoluta ignorancia sobre la psicología femenia, la falta de confianza en mis aptitudes para la conquista y mi timidez extrema, fueron los factores que en mi juventud impidieron que me transformara en un auténtico depredador de presas del género femenino.

La edad de la madurez trajo consigo éxitos tan inesperados como rotundos, para este Cronopio cansado de transitar terrenos áridos en busca del sexo y el amor.

Quizás la combinación alquímica de la experiencia acumulada frustración tras frustración, con la honda reflexión sobre las mismas, y un cuerpo y una mente aún adecuadamente funcionales, dieron con la piedra de toque que transmutó mis anteriores fracasos en el oro de mis recientes conquistas.