Ahí están los mail sin leer. Los calzoncillos sin lavar. La vajilla de antes de ayer. La barba de 2 días. Y las insolentes telarañas colgando de los gestos adeudados y las palabras impronunciadas.
El mueble quedó sin terminar, sus partes arrumbadas en un rincón del living.
Hoy sólo me limité a cocinar y a comer, a escuchar música, a dormir. A comer. Y luego escuchar música. Y luego dormir, escuchando música. Tangos de la vieja guardia. Jazz. Algún blues.
Hoy anduve boluggeando (los argentos que estén leyendo, suponiendo que alguien me lea, comprenderán esta expresión) y encontré el blog SiFaSol. Linda su estética naif. Y mejor aún su contenido, que está orientado a la música, aunque lo literario, que está en catalán (supongo) no me resulta inteligible.
Todo es desmesurada y absurdamente gigantesco en la China. Incluso los embotellamientos.
No había terminado de digerir la noticia del masivo embotellamiento de 100 km que comenzó el 14 de agosto y que duró unos 10 días, afectando la ruta nacional G110 que une Beijing con el Tibet, la autopista G6 y la ruta G207 pasando por Beijing, Hebei y la Mongolia Interior, cuando hoy los medios informan de otro, de menor cuantía, pero; por tratarse de China no se queda en pavadas, estaría ocupando una distancia que ronda los 60 km.
Datos de lo que ya se conoce como China National Highway 110 Traffic Jam:
El atascamiento demoró a miles de vehículos a lo largo de más de 100 kms durante 10 días. Muchos conductores sólo pudieron mover sus vehículos 1 km por día, algunos de los cuales informaron que permanecieron atascados durante 5 días. Algunos medios ya consideran a éste el embotellamiento más largo de la historia.
Todo este desmadre me trae a cuento el perfecto relato de Cortázar, La Autopista del Sur.