Todos sabemos el significado de las siglas OVNI (Objeto Volador No Identificado).
O sea, es algo que alguien ha visto volar sin poder identificar a ciencia cierta de qué se trata.
Sin embargo, la mayoría lo asociamos inmediata y quizás erróneamente a naves extraterrestres u a otro tipo de ingenios similares.
Por primera vez, hace unas 3 semanas, he visto algo que puede clasificarse dentro de esa categoría.
Estábamos yendo con 3 compañeros de trabajo en auto por la ruta 9 en dirección a Buenos Aires.
Eran alrededor de las 14:30, el día estaba radiante, con ese cielo azul al que nosotros los argentinos estamos tan acostumbrados, y que, sin embargo, es la envidia de los que vienen de otras latitudes. Muchas cosas damos por sentado en la Argentina que son excepción en otros países.
Luego de pasar el cartel de Rio Luján (ruta 9 km 61) se extiende a la derecha una inmensa extensión llana, un campo sin ninguna construcción o vegetación que obtaculice la vista hasta casi la línea del horizonte, solo unas vaquitas aquí y allá. Un par de kilómetros más adelante, antes de llegar a Loma Verde, uno de los muchachos que viajaba atrás exclamó:- Miren eso. ¡Es un ovni!
Desde hacia un rato venía notando un brillo metálico y molesto en el parabrisas (yo iba manejando). No le había dado tanta importancia suponiendo que se trataba del reflejo del reloj de uno de ellos . Al fijar bien la vista me dí cuenta que el reflejo era en realidad "algo" que estaba volando en una trayectoria más o menos paralela a la ruta, a una distancia y altura muy difíciles de determinar, dada la ausencia de puntos de referencia.
De lo que no dejaba lugar dudas era que estaba lejos, que no era ni un avión ni un helicóptero y que iba muy rápido. Antes que alguien tuviera tiempo de sacar su cámara, el objeto se aproximó a nuestra posición muy rápido, fue como si de repente se agrandara, luego, retrocedió igual de rápido y se perdió en la lejanía a una velocidad increíble. Desapareció literalmente de nuestra vista.
Luego de los comentarios usuales que son imaginables luego de presenciar un acontecimiento inusitado, los cuatro nos sumimos en un profundo mutismo, cada cual ensimismado en sus propios pensamientos hasta llegar a Buenos Aires.
Creo que todavía no procesé mentalmente lo que pasó. De no haberlo visto junto con estas personas, probablemente, luego de unos años podría llegar a pensar que en realidad lo soñé o lo imaginé.
El Quijote le dice en un pasaje a su escudero: "Cosas veredes, Sancho, que non crederes".
Shakespeare pone en boca de Hamlet: "Hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sueña tu filosofía, Horacio".
domingo, diciembre 03, 2006
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