Hoy me dí de bruces con una dura e irremediable verdad, tan cotundente e inconmovible como los muros de piedra del Machu Pichu.
Que no importa cuánto tiempo viva ni del presupuesto que disponga, no terminaré de leer nunca todos los libros que vale la pena leer, ni conocer los lugares, ni degustar los sabores, ni delectarme con el aroma de todos los tes, chocolates y cafés del mundo.
martes, enero 15, 2008
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