domingo, agosto 23, 2009

Los Juegos del Hambre - Un peligroso sucesor de Harry Potter

Hoy los pasos del caminador se han detenido en una nota de la Revista Ñ, que por desgracia no aparece en su versión digital. Se trata de la novela de Suzanne Collins que causa polémica por su temática e instantaneidad en las listas de best-sellers. No bien apareció, trepó velocísima en los charts y ya tiene confirmada saga (una trilogía) y película. Tras de J. K. Rowling y Stephenie Meyer, Collins se apunta como otra productora de exitosos productos para adolescentes (una especialidad copada últimamente por las mujeres).

La nota firmada por Andres Hax comienza: " Los Juegos del Hambre es un libro perverso." En un EE.UU. post apocalíptico, ubicado en un futuro no muy lejano, fraccionado en 12 enormes ghettos y un Capitolio en el cual vive la clase privilegiada y dominante. Cada año, se reclutan 2 chicos (entre 12 y 18 años) uno de cada sexo, para participar en un reality show que consiste en una lucha a muerte, todos contra todos. El nombre del reality es justamente el que le da su título al libro. La competencia, que termina cuando queda un solo sobreviviente, puede durar semana y su audición es de obligatoriedad para toda la ciudadanía.

Según el sitio web oficial, es recomendado para chicos a partir del séptimo grado. Hay que admitir que es una lectura atrapante y veloz; Collins maneja el suspenso con la destreza de un John Grisham o un Dan Brown. Pero cuando uno hace una pausa entre muerte y muerte y piensa que este libro está dirigido a púberes siente una especie de asco y piensa que algo anda muy mal.

Como se dijo más arriba, El Juego del Hambre es el primero volumen de lo que será una trilogía y, por supuesto, ya están vendidos los derechos cinematográficos. El segundo volumen saldrá en EE.UU. en septiembre y es esperado con el fervor que se esperaban los nuevos volúmenes de Harry Potter.

Pero repetimos: Los Juegos del Hambre es un libro perverso...

Una posible lectura de la novela: ella es el producto de un país que está en una perpetua guerra orwelleana, donde la tortura se ha convertido en la política oficial del estado; un país donde la muerte se consume como entretenimiento en las ficciones y los videojuegos como una especie de catarsis o sublimación de los cientos de miles de muertos como resultado de la guerra de Irak. Un país, donde los homeless, según un artículo de The New York Times del 8 de agosto, cada vez más están siendo atacados y hasta asesinados por "deporte". En fin, un Harry Potter para los tiempos de Abu Ghraib.

La autora dice en el sitio web de libro, que las fuentes del mismo son clásicas: el mito del Minotauro y las luchas de gladiadores. Confiesa que la idea se le ocurrió cuando, semi dormida, hacía zapping y en su somnolencia se le entremezclaron las transmisiones de una competencia en formato de reality y la cobertura de una guerra donde luchaban niños soldados. Finalmente, quizás en su ¿descargo?, afirma que su intención y esperanza es que la novela llame la atención sobre cuán anestesiados estamos frente a la violencia. Que funcione como una especie de alarma en la conciencia de los lectores.

El discurso suena bonito, pero no es creíble. Aparentemente, nada en el texto del libro indica que sea una crítica al sistema. Todo lo contrario, es íntegramente un producto del mismo. Paralelamente, llama la atención de que ningún medio haya sugerido que el tema de la novela sea inapropiadamente macabro, amoral o una cínica manera de explotar un mercado vulnerable como lo es el de la población adolescente. Sólo hay que leer las críticas positivas de la prensa o lo comentarios de Amazon para darse cuenta que el libro ha sido aceptado como un entretenimiento más. Además, el sitio web oficial incluye un video juego online donde los lectores pueden jugar una versión virtual de Los Juegos del Hambre.

Escrita por Saramago o Murakami, hubiera levantado una polémica abominable. ¡Chicos que matan chicos!¡Televisado en vivo como un entretenimiento! Me imagino que hasta el Papa se hubiera puesto un poco loco.

Finalmente hay que decir que, después de todo, ni siquiera es un libro muy original; hasta se podría decir que roza el plagio. La novela japonesa de Koushun Takami, "Battle Royal" (199), que sí fue escandalosa, tiene el mismo argumento.

Hay novelas para jóvenes lectores que tratan temas de vida y muerte y que pueden considerarse como Literatura con mayúscula. Por ejemplo la trilogía "La Materia Oscura" de Philips Pullman o las novelas de Terramar de Úrsula K. Le Guin. También se ha escrito novelas apocalípticas mórbidas y oscuras -como "La Carretera" de Cormac McCarthy- que invitan a una seria y sobria meditación sobre el futuro de la humanidad y la crueldad del hombre. Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins no llega a ser ninguna de esas cosas. Es un producto cínico, morboso y perverso. Y sin embargo muy susceptible de configurarse como el sucesor de Harry Potter en términos de popularidad e influencia.

Un fragmento del engendro:
"Quizás sea mejor que esté muerto. El no creía poder ganar y ya no tendré que enfrentarme a la desagradable tarea de matarlo. Quizás sea mejor que esté afuera del juego para siempre." (pág. 167)

Qué se dijo:
"He estado tan obsesionada con este libro que me lo llevaba conmigo hasta cuando salía a comer fuera y lo escondía debajo del mesa para poder continuar leyendo." (Stephenie Meyer, autora de la saga "Crepúsculo").


No hay comentarios.: