Pero más allá de estas tontas disquisiciones idiomáticas, lo que si provoca un sentimiento de instantánea felicidad, es la lectura de sus cuentos, donde con un estilo inconfundible, Felisberto convoca al extrañamiento mediante una llana sencillez absolutamente libre de complicados retruécanos y de pirotecnia literaria.
Eso es en definitiva lo que me dejó la lectura de "Las Hortensias y otros relatos" y "Cuentos reunidos". La felicísima felicidad de leer a Felisberto Hernández.
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