domingo, agosto 29, 2010

El dulce placer de la inacción

Ahí están los mail sin leer. Los calzoncillos sin lavar. La vajilla de antes de ayer. La barba de 2 días. Y las insolentes telarañas colgando de los gestos adeudados y las palabras impronunciadas.

El mueble quedó sin terminar, sus partes arrumbadas en un rincón del living.
Hoy sólo me limité a cocinar y a comer, a escuchar música, a dormir. A comer. Y luego escuchar música. Y luego dormir, escuchando música. Tangos de la vieja guardia. Jazz. Algún blues.

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