miércoles, febrero 14, 2007

Estancia Sata Susana - Ruta 6, km 12.5 - Los Cardales - Campana - Pcia. de Buenos Aires

Este fin de semana fuimos a la Estancia Santa Susana.
Saliendo aproximadamente a las 10:30 de Buenos Aires, llegamos a las 11:30.
Nos recibieron amables damas ataviadas a la usanza campera de antaño y unos señores con pinta de gaucho. Ellas nos ofrecieron empanadas de carne frita, ellos, jugo de bidón, vino tinto o blanco.
Hechamos un vistazo a las enormes parrillas donde se cocinaban a fuego lento, costillares de ternera, bifes de chorizo, chorizos, morcillas y pollos.
Luego de visitar la antigua casa de los dueños de la estancia, la familia Rositer, llegada de Irlanda hace ya 4 o 5 generaciones (Esta casa está convertida en museo. Actualmente los Rositer que aún viven en la zona ocupan una propiedad que se encuentra cruzando la ruta 6), nos aproximamos al corral donde están los caballos de paseo. A esta altura de la mañana comenzaron a llegar numerosos contingentes de turistas. Los encargados de distribuir los caballos hicieron caso omiso del orden de llegada y comenzaron a asignar a los nobles brutos según un tipo de lógica muy particular que no pudimos desentrañar. Pugnamos para hacer valer nuestros derechos, y conseguimos que cada uno de los miembros de nuestro grupo se subiera al jumelgo que le tocó en suerte. La partida se demoró mucho debido a la falta de personsal dedicado a esta tarea. Algunos turistas de origen chino ofendidos por la larga espera bajo el sol del mediodía (algo nublado pero con abundante radiación UV) decidieron, dando muestras de enfado, bajarse de sus cabalgaduras. Finalmente, llegó el momento de la partida, en caravana nos dirigimos hacia la “inmensidad” de la pampa bonaerense. El paseo se realizó a ritmo muy pausado. Para mí, que he montado pingos bastante briosos, fue bastante aburrido, para el resto creo que la experiencia fue ¿memorable?. Bueno, la cuestión es que terminado el periplo por uno de los potreros de la estancia, todo el grupo se acomodó bajo la sombra de una gran sombrilla de paja, para ver pasar las nubes, matar despaciosamente el tiempo, y fumar (aclaro que en mi caso he encontrado formas mas divertidas de morir o enfermarme).
El comienzo del almuerzo se demoró hasta las 13:15 aproximadamete, hora en que el último contingente de extranjeros terminó su paseo a caballo o en carruaje.
La ubicación que conseguimos resultó bastante buena para visualizar el escenario donde se desarrollaría el show.
El orden que se realizó el servicio fue el clásico: 1. Chorizos y morcillas. 2. Ensaladas varias (papas+remolacha+zanahoria hervida+mayonesa, mixtas, cebolla+zanahoria rallada+ajies, etc.), no hubo papas fritas. 3. Bifes de chorizo (se puede pedir de antemano el grado de cocción, lo que se denomina en otras latitudes “medium”, para la gente de Santa Susana equivale a "crudo"). 4. Asado de tira. 5. Pollo. 5. Tortas fritas.
Coincidiendo con el asado de tira, dio comienzo el show. Clásico para este tipo de espectáculos, se inició nombrando cada uno de los países de procedencia, a lo que el público presente respondía con aplausos y aclamaciones. Algunos de los paises que recuerdo Brasil, China, España, Italia, EEUU, Francia, Canadá (la delegación mas efusiva), Japón, Venezuela, Sudáfrica, Bahrein y muchos mas. Aquí tomé conciencia de que el salón estaba lleno de bote a bote (¿alrededor de 600 comensales?).

Después sigo.

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