Sólo el cambio es permanente.
Inoue, entra resongando al baño de la oficina:_ Es insoportable, tantos cambios... Nada marcha de acuerdo a lo planeado. It's too much !
Sus palabras me sacaron violentamente de las ensoñaciones en las que caigo continuamente. La mitad del tiempo me conduzco en piloto automático. Sólo una parte de mi está presente cuando interactúo con la gente, cuando tomo el café con leche, cuando saludo, Buenos dias Pilar qué agradable la mañana hoy, cuando bostezo en reuniones de trabajo. Mientras, la otra parte de mí, se embelesa mirando las caprichosas formas de las nubes, tratando de retener alguna imperdible frase de J.L. Borges, o pensando qué postearé hoy en el blog al regresar a mi habitación del hotel.
¿No le parece que es demasiado?_Me inquirió. Sin esperar respuesta, continuó con un torrente de frases sin solución de continuidad.
Buen tipo este Inoue, es impensable albergar malos sentimientos hacia él.
Pongo mi más lograda cara de vendedor de zapatos, exhibo una sonrisa de catálogo y me apresto, a sufrir su perorata de quejas.
Bueno y simple como un pedazo de pan. Cómo explicarle, que la aparente ilusión de la continuidad, es una de las ilusiones que conforman lo que damos por llamar realidad. Cómo explicarle que el Inoue que ahora se desabrocha la bragueta para vaciar su vejiga, no es el mismo Inoue que instantes atras entró por esa puerta. Que somos una mera simplificación estadística de múltiples y compejísimos procesos; que, como tales, nuestra rudimentaria y simple mente, no puede manejar con sus toscas herramientas.
Así como en el cinematógrafo, la proyección a velocidad de múltiples fotogramas cada uno ligeramente distinto del anterior, engaña a nuestro nervio óptico favoreciendo la ilusión del movimiento. Una sucesión ordenada de hechos o realidades nos da la ilusión de continuidad en el tiempo y en el espacio. Tanto es así, que el "yo" que inició este post, es tan distinto al que escribe esta frase, y tan otro, como un fotograma lo es del siguiente en el film de una película.
Somos otro, ligeramente distintos pero definitivamente otro.
¿Cómo es posible mantener los costos dentro de presupuesto, si a cada rato nos modifican las directrices básicas del proyecto ?_ Me pregunta. Le respondo levantando y arqueando las cejas, tratando de poner mi mejor cara de indignación e incredulidad.
Las constelaciones se alejan unas de otras, aullando en la noche del cosmos, como ambulancias en la hora cero porteña, cuando nada me indica que el cielo haya cambiado desde mi infancia. Los puentes de derrumban en vertiginoso desmoronamiento de siglos. Los isótopos se descomponen. Las cordilleras se desgastan. Los mares se secan (dientes fósiles de tiburón en Atacama?). La realidad es un monstruo multiforme que incuba un caos de posibilidades, bajo una superficie de aparente inmutabilidad. Hay un universo de electrones que se agazapan para saltar hacia la incertidumbre, y vos me venís con que es incierto el futuro del proyecto. Andá a cagar.
miércoles, junio 14, 2006
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